No voy a descubrir nada nuevo al resaltar la importancia de la expresión: “echar una parlada”. Cuando nos encontramos con alguien e intercambiamos unas palabras con esa persona, sentimos así como sin darlo importancia, cierta satisfacción. Los temas tratados pueden ser de lo más normales: ¿Qué haces? ¿Dónde vas? ¿Qué tal estás hoy? Preguntas que encierran todo un mundo de emociones muy importantes.