Querido oyente (o lector) te invito a contemplar el capítulo 20 del Evangelio de Juan haciendo un ejercicio de imaginación, centrándote de manera especial en las emociones que pudo vivir María Magdalena en aquel acontecimiento que cambió el curso de la Historia de la Salvación.
María echa a correr en dos ocasiones. La primera carrera está movida por la sorpresa e incredulidad, por la angustia y el miedo, por la tristeza y el disgusto. Se encuentra con el sepulcro vacío, piensa que han robado el cadáver de su Señor y va en búsqueda de los apóstoles para hacerles partícipes de la situación. Pedro y el Discípulo Amado al llegar a la sepultura, creen en el Resucitado y regresan al hogar.