Vivimos en un mundo plural con distintas maneras de entender la educación, abordar el problema del paro, fomentar la convivencia entre las distintas regiones, afrontar la crisis medioambiental, redistribuir la riqueza o frenar la delincuencia. Tenemos opiniones y vivencias diferentes en temas como la defensa de la vida, la orientación sexual de los individuos, la violencia contra las mujeres, la religión, los derechos de los migrantes, la guerra o la solidaridad con los países pobres.
La pluralidad y el conflicto son algo propio de las sociedades humanas: mostramos distintas perspectivas a la hora de analizar causas, consecuencias y atribuir responsabilidades en los problemas y en sus soluciones.