Un famoso filósofo surcoreano, Han, define nuestra cultura occidental como la «sociedad del cansancio». Las redes sociales nos seducen con la fantasía de un cuerpo perfecto y una vida de éxito. Los niños sueñan con ser «influencers» en TikTok o Instagram. Los adultos, movidos por un ideal perfeccionista, estiramos la jornada todo lo posible para cumplir con nuestras obligaciones laborales, cuidar a los niños, limpiar la casa, ir al gimnasio, seguir un curso online y ver la última serie de moda.