En continuidad con la brújula de la semana pasada, proponemos otra reflexión sobre las dinámicas de la vida matrimonial.
En la sociedad tradicional, los roles de género eran muy rígidos: el mundo del trabajo fuera del hogar era del varón y el espacio de las tareas domésticas y de la crianza de los hijos pertenecía a la mujer. Había mucha claridad en la distribución de tareas, pero con un alto coste: el confinamiento de la mujer al ámbito familiar.