Hay una viñeta muy sugerente en la que aparecen dos hombres enfrentados delante de un número de gran tamaño escrito en el suelo. El primero afirma que la cifra es un 6; su oponente responde acalorado que es un 9. Cada uno, firme en su posición, considera que tiene la verdad y no da su brazo a torcer. Un cambio de perspectiva ayudaría a estos personajes a tomar conciencia de que el número puede ser un 6 o un 9, dependiendo del punto de vista.
Este sencillo ejemplo nos ayuda a introducir el sesgo de confirmación; es decir, la tendencia a favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma las propias creencias, dando menos consideración a posibles alternativas.