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Description

Pensemos en las fechas de Navidad. Regala Papá Noel, regala Santa Claus, regalan los Reyes Magos y hasta sus pajes vienen cargados de obsequios. Los niños piden y piden. Y se les concede. Se diría que cualquier negativa les produciría una frustración irreparable. Están los niños tan saturados de regalos y juguetes que su atención se fija unos segundos en cada uno de ellos. Al instante el nuevo juguete queda arrinconado en espera de otra sorpresa.
Qué decir de las comparaciones. “Si nosotros le compramos más, demostraremos que le queremos más”. Hay que conseguir como sea el juguete de moda. Se hacen colas interminables, se hacen encargos con gran anticipación. Esa es la prueba del afecto. Quien lo compra, aunque sea escandalosamente caro y, sobre todo, porque lo es; el progenitor complaciente se puede quedar tranquilo. Merece el certificado de buen padre o de buena madre.