Los seres humanos no podemos vivir sin la convivencia. Somos personas que necesitamos estar en constante comunicación unos con otros para poder ser felices. Convivencia con uno mismo. Convivencia con los cercanos (pareja, familia, amigos). Convivencia con el resto de ciudadanos, la convivencia política.
La convivencia con uno mismo supone la aceptación de nuestras particularidades – somos diferentes- así como la coherencia entre lo que pensamos, decimos y, sobre todo, en cómo lo vivimos. Si existe equilibrio y este proceso está sustentado sobre los pilares del respeto y la tolerancia, creceremos como personas constantemente.