Quien más o quien menos ha tropezado con ese tipo de personas que necesitan anunciar lo negativo para hacerse notar. Es una mezcla entre aguafiestas y pesimista. Eso sí, disfrutando. Si alguien prepara una excursión con toda la ilusión del mundo, esa persona aventura. “Pues va llover”. Si algún allegado se va a presentar a una oposición o a un examen importante, vaticina el resultado: “Suspenderá”. Si un amigo decide pasar el fin de semana esquiando, advierte con antelación: “Se romperá una pierna, lo estoy viendo”. Si un conocido abre un negocio, comienza un trabajo o se embarca en una empresa, pues ya sabe lo que le pasará según este individuo: “Tendrá que cerrar”. Si un familiar tose dos veces seguidas pues el adivino ya tiene el diagnóstico: “Ha cogido una pulmonía”. Y así sucesivamente.