La Torá comienza declarando que en el principio Hashem creó el cielo y la tierra de la nada.
El primer día de la Creación, Elohim separó a la luz de la oscuridad. El segundo día, arregló el rakía (firmamento) para separar las aguas del cielo y de la tierra. El tercer día, acumuló las aguas en un lugar, permitiendo que la tierra fuera visible. El cuarto día, creó y ubicó a los astros. El quinto día, Elohim creó a la fauna acuática y a las aves. Por último, el sexto día día creó a los reptiles, a los animales terrestres, y finalmente a los seres humanos.