El primero de Shvat (37 días antes de su fallecimiento), Moshé comienza su repetición de la Torá para toda la congregación de los Hijos de Israel, repasando los eventos ocurridos y las leyes entregadas en el transcurso del viaje de 40 años desde Egipto a Sinaí y a la Tierra Prometida, amonestando a la gente por sus fallos e iniquidades, y enlistándolos en el cumplimiento de la Torá y la observación de sus preceptos en la tierra que Elohim les está dando como herencia eterna, a la cual ingresarían luego de su muerte.
Moshé recuerda el nombramiento de jueces y magistrados para aliviar la carga de administrar justicia a la gente y enseñarles la palabra de Elohim; el viaje desde Sinaí a través del enorme y temeroso desierto; el enviado de espías y el subsiguiente rechazo de la Tierra Prometida, de manera que Elohim decretó que la toda generación del Éxodo debía perecer en el desierto. *También contra mí,*, dice Moshé, *Elohim se enojó por causa de ustedes, diciendo: Tú, tampoco, entrarás allí*.