En el octavo día luego de los “siete días de inauguración” Aarón y sus hijos comienzan a oficiar como Kohaním ; un fuego apartado de Hashem aparece para consumir las ofrendas del Altar y la Presencia Divina viene a morar en el Santuario.
Los dos hijos mayores de Aarón, Nadav y Avihú ofrecen “un fuego extraño frente a Elohim, que Él no les mandó” y mueren en el Santuario. Aarón permanece en silencio frente a la tragedia. Moshe y Aarón están en desacuerdo al respecto de un punto específico de una ley de las ofrendas, pero Moshe da la razón a Aarón.