Iaacov vive los últimos 17 años de su vida en Egipto. Antes de fenecer, pide a Iosef que jure que lo enterrara en la Tierra Santa. Luego bendice a los dos hijos de Iosef, Menashe y Efraim, elevándolos al nivel de sus propios hijos, como progenitores de tribus en la nación de Israel.
El patriarca desea revelar el final de los días a sus hijos, pero es impedido por Elohim.