Nos educaron solamente para pensar, y hasta nos dijeron qué pensar y cómo hacerlo frente a cada situación o circunstancia. La escuela se encargó de programarnos con pensamientos que se volvieron automáticos dentro de nuestra mente, y que la mayoría de las veces no nos permite vivir una vida plena y en paz.
Esta programación nos aleja de lo más importante, las emociones, los sentimientos, que son el GPS que nos indica el camino.
Capítulo 21 del ciclo de charlas Las incongruencias de la crianza y la educación con Patricia Zubizarreta