Algunas personas tienen una idea equivocada de lo que es el arrepentimiento. El
arrepentimiento no es la perfección sino un cambio de dirección. Vamos a hablar de la parábola del hijo pródigo, o del hijo perdido. Jesucristo relata una historia que ilustra perfectamente qué significa que un individuo se arrepienta. En Lucas 15:11-12 Jesucristo dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió sus bienes.
El hijo menor quería recibir su herencia antes de que su padre muriera, lo cual es algo insólito, pero su padre le concedió su petición y les dio a sus hijos su herencia.