La escultora y galerista explica la dureza del oficio de soldadura artística. Además de la complicación que supone trabajar con el hierro como materia prima, relata lo difícil que es ganarse la vida con el diseño y creación de piezas de grandes dimensiones. Tras treinta años de carrera y esfuerzo, está recibiendo retorno y sus obras se pueden disfrutar en museos de España y del norte de Europa. Una labor que compagina con la gestión de su galería de arte en Barcelona. Solo le queda una asignatura pendiente, poder exponer en su tierra, Galicia.