Tras haber pasado casi 10 años bajo los efectos de las adicciones, viviendo en la calle, Teresa García dijo "hasta aquí". Se fue a un centro de desintoxicación y completó una rehabilitación modélica, que ha culminado trabajando en un centro de Médicos del Mundo en Vigo, en el que atiende a personas que no consiguen superar su dependencia de las drogas. Tiene VIH y es activista para visibilizar una enfermedad que, a día de hoy, es como una dolencia crónica.