Pocos habrán escuchado su nombre. Su música parecía salida de un corazón sabio y sensible, de alguien conocedor de los vaivenes del mundo y de la fragilidad del alma. Formó parte del grupo de Les Six junto con Georges Auric, Louis Durey, Arthur Honegger, Darius Milhaud y Francis Poulenc. Sin embargo, a diferencia de sus camaradas de Les Six quienes encontraron en vida fama y prestigio, Germaine Tailleferre, que los sobrevivió a todos, no obtuvo nunca el reconocimiento que merecía.
Jean Cocteau describió su música como «Marie Laurencin para el oído», y esa descripción probablemente no favoreció a la compositora, aplicándose también adjetivos como ‘femenino’ y ‘fresco’ a su trabajo.
Su abundante producción no ha sido a veces ni siquiera grabada. Existe la idea, muy extendida en el mundo musical, de que ella solo estuvo activa entre los años 20 y 30, escribiendo encantadoras obras para piano y que paró al final de la Segunda Guerra Mundial. La realidad es que escribió hasta el momento de su muerte, en 1983, y que compuso una obra ingente, entre óperas largas, cortas, sinfonías, conciertos y estudios para piano y orquesta.
En respuesta a una pregunta que le realizara la periodista Laura Mitgang, sobre aquellos que califican de ‘femenina’ su obra, Tailleferre le dijo: «Pero ¿qué diferencia hay? Lo esencial es la música y no veo por qué no debería escribir cómo me siento. Si a algunos les da la impresión de que soy femenina, pues estupendo. Nunca me atormentaron las explicaciones, siempre he intentado componer de la mejor manera que he sabido, sin atormentarme si lo que escribo es femenino o no. Si es música, es música».
A continuación, recordando que esta compositora falleció un día como hoy en 1983 escucharemos Arabesque interpretado por el Arundo-Donax Ensemble.