En julio de 1791, Wolfgang Amadeus Mozart recibe el trabajo de componer un Réquiem para un servicio fúnebre. La leyenda cuenta que un hombre misterioso, completamente vestido de negro le visitó en su casa de Viena y le pidió componerla, nunca le dijo su nombre, tampoco el nombre de la persona para la cual estaba destinada la pieza y le exigió no investigar las razones del encargo.
Esta pieza que sin lugar a duda ha pasado a la historia, causó y sigue causando fuertes impresiones en los oyentes. Así lo describe uno de los personajes de la novela Sobre la belleza de la escritora inglesa Zadie Smith:
“El Requiem de Mozart inicia contigo andando hacia una fosa. La fosa está al otro lado de un precipicio que nos ves hasta que llegas al borde. En la fosa te aguarda la muerte. No sabes cómo es, ni cómo suena, ni cómo huele. No sabes si será buena o será mala. Te limitas a andar hacia ella. Tu voluntad es un clarinete y todos los violines siguen tus pasos…”
Hoy escucharemos el Introitus de este Requiem de manos de la Orquesta Filarmónica de Berlín, junto al Coro de Cámara de Estocolmo, Coro de la Radio Sueca y la soprano Patrizia Pace bajo la dirección de Riccardo Muti