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Los compositores clásicos occidentales a lo largo de los años han procurado el uso de fórmulas musicales que potencien la atmósfera visual y emocional en las películas.

Famosas melodías nos recuerdan grandes escenas de amor o graves escena de tristeza, pero notablemente la música que aparece en las películas de terror parece marcar sensaciones en nuestro imaginario.
Por ejemplo, cuando John Williams tocó por primera vez en un piano el motivo principal de dos notas para Spielberg destinado a la película Tiburón , el director inicialmente se rió pensando que era una broma. Williams luego respaldó su elección musical al describir el tema, interpretado en la tuba, le decía "va a aplastarte, tal como lo haría un tiburón, instintivo, implacable, imparable". ¡De miedo!

Las dos notas de esta famosa banda sonora constituyen un semitono que es el intervalo más pequeño utilizado en la música clásica occidental. Quién diría que ese”medio paso" conocido también como segunda menor, colaría el miedo en nuestra memoria musical.
Hoy, recordando que es el Día del Músico, de Santa Cecilia, escucharemos dos ejemplos de esas segundas menores que nos aterrorizan. Primero escucharemos la melodía de Tiburón de manos de la Orquesta Filarmónica de la ciudad de Praga. Acto seguido, la melódia de los Pink Soldiers compuesta por “23”.