La nieve cubre la piel,
como una manta que encubre,
sofocando las pasiones,
que en los placeres sucumben.
La flor marchita en los ojos,
como pétalos de hiel,
deshechos como jirones.
No hay en la boca aguamiel.
Silencia el trueno el dolor,
el amor succiona el miedo,
caricia, es una canción,
como el beso una reliquia.
El sol llenó de color,
la oscuridad de aquel día
y el amor vibró en la voz,
con una bella armonía.