Batel que hincha las velas,
con el soplo del dios Eolo,
en las carnes de la mar,
hiende el cuerpo con arrojo,
en su andadura a bandazos,
busca el rumbo con los ojos.
Roe el tiempo la cubierta,
oxida el tiempo su rostro.
Camina, siempre camina,
pausadamente o veloz,
buscando amor entre nieblas,
y en la vida una razón.
Camina, siempre camina,
sobre ascuas o algodón.