La pregunta bíblica que debemos hacernos es: ¿Tengo levadura? En otras palabras, ¿es mi vida una vida de pecado a los ojos de Dios? ¿He aprendido a adorar a Dios con “los panes sin levadura de sinceridad y verdad”?. O, ¿estoy viviendo una vida llena de pecado e hipocresía?