Un hombre, principal de la sinagoga, tenía un hijo enfermo, este padre fue a Jesús, a su encuentro y dejó a su hijo enfermo en casa. Cuando vió a Jesús, este le dijo: ve tu hijo vive. El Hombre creyó en la palabra de Señor. No fue necesario que Jesús pusiera las manos sobre el niño, la fe del padre permitió que Dios actuara. http://enlasenda.mex.tl