Todos nosotros, como seres humanos y como hijos de Dios por la gracia de Jesucristo, tenemos un propósito en esta vida, un propósito que Dios quiere cumplir en nosotros, al cual debemos acudir y obedecer. El Señor es un Dios de visión, y nos quiere proporcionar la guía para nuestras vidas.