A medida que se intensifica la lucha geopolítica más amplia entre Rusia y Occidente, el apoyo del Kremlin ha envalentonado a los separatistas serbios de Bosnia. La CIA y los servicios de inteligencia occidentales están preocupados por el aumento del nacionalismo serbio y musulmán. Mientras tanto, las señales de advertencia provenientes de esta región volátil se han deslizado bajo el radar de los medios.