Durante el Milenio de la Edad Media a partir del siglo V, el sistema político, económico y social comenzarán a vivenciar profundas transformaciones que van fundar las bases estructurales de la Edad Moderna. Las monarquías se debilitaron, sin embargo, se negaron a renunciar a sus prerrogativas. Esta situación produjo tensiones entre los distintos actores políticos (monarquía y nobleza) a lo largo de todo el período.