Todos hemos sentido culpa alguna vez, pero muy pocos entienden y lidian con esto de la manera más sana. El desconocimiento de la culpa en nuestra vida puede llevarnos a extremos de vergüenza y justificación, que juegan con nuestro valor e identidad como hijos de Dios.
¿Nuestras acciones nacen genuinamente de nuestra identidad o las usamos para compararnos o castigarnos? ¿Ser buena o mala persona va de la mano con mis errores? ¿Escapamos de la culpa por miedo a enfrentarnos a nosotros mismos? ¿Estamos honrando nuestro valor?
Todos tenemos un valor único e incambiable como hijos de Dios, hay mucho poder en la empatía y el perdón. Acompañemos con amor y gracia a nuestros hermanos y hermanas.
Gracias por todo su amor y apoyo.