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Un informe de investigación de ProPublica detalla el uso de estrangulamientos prohibidos y otras técnicas peligrosas de inmovilización del cuello contra civiles durante arrestos realizados por agentes de ICE. La investigación encontró más de 40 casos en los que agentes federales de inmigración utilizaron tácticas que restringen la respiración o el flujo de sangre. Estas tácticas violan una política del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) promulgada en 2023, que prohíbe los estrangulamientos y las inmovilizaciones carotídeas "a menos que se autorice el uso de fuerza letal". A pesar de la prohibición, el gobierno no ha indicado que se haya sancionado a ningún agente involucrado en estos incidentes. El DHS y la Casa Blanca han defendido públicamente lo que califican como el "máximo profesionalismo" de los agentes. En algunos de los videos publicados en redes sociales, las personas arrestadas por los agentes parecen desmayar mientras los agentes ejercen presión con su peso corporal sobre la cabeza o el cuello de la persona. Uno de los casos investigados en el informe es el de Arnoldo Bazan, de 16 años, quien declaró: "Sentí que me iba a desmayar y morir. Empecé a gritar con todas mis fuerzas porque ni siquiera podía respirar".

 

An investigative report by ProPublica details the use of banned chokeholds and other dangerous neck restraints on civilians during arrests by ICE agents. The investigation found more than 40 instances where federal immigration agents used tactics that restrict breathing or blood flow. These tactics violate a Department of Homeland Security (DHS) policy enacted in 2023, which prohibits chokeholds and carotid restraints "unless deadly force is authorized." Despite the policy ban, the government has not indicated that any agents involved in these incidents have been punished. DHS and the White House have publicly defended what they call the "utmost professionalism" of the agents. In some of the videos that have been posted to social media, the people being arrested by the agents appear to pass out as agents put their body weight on the person's head or neck. One of the cases investigated in the report is that of 16-year old Arnoldo Bazan, who said "I felt like I was going to pass out and die. I started screaming with everything I had, because I couldn't even breathe."