La organización de investigación ProPublica ha publicado un artículo que revela las condiciones y experiencias de los niños en el centro de detención migratoria de Dilley, en Texas. Bajo la segunda administración de Trump, el Centro de Inmigración de Dilley, dirigido por la empresa privada CoreCivic, detiene a familias inmigrantes, la mayoría de las cuales tienen profundas raíces estadounidenses y fueron arrestadas en el país, no en la frontera. La reportera Ariana Giorgi habló con alrededor de 50 detenidos y recibió cartas de docenas de niños. Ariana Velásquez, de 14 años, estuvo detenida 45 días con su madre. Extrañaba a sus hermanos menores y sus clases de preparatoria. Susej Fernández, de 9 años, escribió: "Ver cómo se trata a personas como yo, inmigrantes, cambia mi perspectiva sobre Estados Unidos". Gaby M., de 14 años, denunció que los guardias tratan a los residentes de forma inhumana. María Antonia Guerra, de 9 años, dibujó una imagen de ella y su madre en su placa de identificación, escribiendo: "No estoy contenta, por favor, sáquenme de aquí". Gustavo Santiago, de 13 años, dijo: "No sé qué hicimos mal para que nos detuvieran... Solo pido que no se olviden de nosotros".
The investigative organization ProPublica has published an article uncovering the conditions and experiences of children inside the Dilley immigration detention center in Texas. Under the second Trump administration, the Dilley Immigration Center, run by the private company CoreCivic, detains immigrant families, most of whom have deep U.S. roots and were arrested domestically, not at the border. Reporter Ariana Giorgi spoke to over two dozen detainees and received letters from dozens of kids. 14-year old Ariana Velasquez was detained 45 days with her mother. She missed her younger siblings and her high school classes. 9-year old Susej Fernández wrote, "Seeing how people like me, immigrants are treated changes my perspective about the U.S." 14-year-old Gaby M.M., reported guards treat residents inhumanely. 9-year-old Maria Antonia Guerra, drew a picture of herself and her mother on her ID badge, writing: "I am not happy, please get me out of here." 13-year-old Gustavo Santiago said: "I don't know what we did wrong to be detained... I just ask that you don't forget about us."