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Los trabajadores, en su mayoría inmigrantes, de una planta empacadora de carne en Colorado han entrado en su tercera semana de una huelga histórica. Casi cuatro mil trabajadores, que hablan cincuenta idiomas diferentes en una fábrica propiedad de JBS USA, el mayor procesador de carne de los Estados Unidos, están participando en la primera gran huelga de la industria empacadora de carne desde 1985. Los trabajadores, organizados por el sindicato *United Food and Commercial Workers*, están en huelga debido a los bajos salarios que no se ajustan a la inflación ni al aumento de los costos de atención médica, a la obligación de tener que pagar por sus propios equipo de protección y a una demanda colectiva presentada por 1.000 trabajadores haitianos que alega discriminación, trata de personas, condiciones peligrosas, trabajo infantil y represalias. Agentes federales de inmigración se apostaron afuera de la fábrica el día en que los trabajadores votaron para autorizar la huelga; sin embargo, finalmente votaron a favor de autorizarla con un 99% de los votos. Tan solo en el último año, JBS ha pagado más de 100 millones de dólares en acuerdos judiciales y multas por colusión ilegal con otras empacadoras de la industria, con el fin de reprimir los salarios y aumentar los precios.

 

The majority-immigrant workers at a meatpacking plant in Colorado have entered their third week of a historic strike. Almost four thousand workers who speak fifty seven different languages at a factory owned by JBS USA, the largest meat processor in the US, are participating the first major meatpacking industry strike since 1985. The workers, organized by the United Food and Commercial Workers union, are striking due to low wages that are not adjusted for inflation or the rise in healthcare costs, having to pay for their own protective equipment, and a class-action lawsuit filed by 1,000 Hatian workers alleging discrimination, human trafficking, dangerous conditions, child labor, and retaliation. Federal immigration agents were stationed outside the factory the day that the workers took their strike authorization vote, but they ultimately voted to authorize the strike by 99%. In the past year alone, JBS has paid over $100 million in court settlements and fines for illegal collusion with other meatpackers in the industry to repress wages and increase prices.