Aquí te cuento como en medio de una sociedad que ama sus riquezas, y se olvida de los más necesitados. Dios nos recuerda la importancia de ayudar a los demás. Las riquezas no son malas, son una bendición de Dios que se nos otorgan. Pero recuerda que la verdadera prosperidad no se mide por nuestros bienes, sino cómo utilizamos lo que tenemos para amar y servir a los demás. Porque nuestra recompensa viene del Señor.
Espero que sea de Bendición para tu vida.
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Gracias a Héctor "Tito" Matos y JC por la edición de este podcast.