Dios no te llamó a ser dulce para todos, te llamó a ser sal aunque a algunos no les guste el sabor. Muchos líderes y pastores viven agotados tratando de no perder a nadie, pero en el intento están perdiendo su paz y peor aún dejas de agradar a Dios.
Agradar a todos es vivir PRESO de sus opiniones. Agradar a Dios es vivir en libertad.
¿Te pasa, intentas quedar bien con todos? Déjame tu comentario.