Enero suele traer presión: planificar, lanzar, producir, demostrar.
Y sin darnos cuenta, muchos líderes sustituyen el ritmo de Dios por el ritmo de las redes: prisa, comparación y urgencia constante.
En esta Parte 1, hablo de cómo la planificación puede convertirse en control, cómo la ansiedad se disfraza de "visión", y cuáles son las señales de que ya no estoy liderando desde paz sino desde presión.
Jesús no caminó con prisa; caminó con propósito.
Este episodio es una invitación a recuperar el ritmo de Dios sin perder el orden.