¡Qué bella metáfora la de Eugen Fink!: "el viento silbante de la transitoriedad". Esto lo plantea en el contexto de su pensamiento de la transitoriedad (Vergänglichkeit) de todo, y cómo, al mismo tiempo, como mortales, somos partes, o más bien "partículas" de todo aquello: nada se libra del dejar de ser.