Resumen Venga tu Reino Parte 4
1Samuel 3
El pasaje de 1 Samuel 3 relata el llamado de Dios a Samuel en un tiempo en que “la palabra del Señor era rara”. Israel vivía una crisis moral y espiritual: los sacerdotes habían corrompido su ministerio, el pueblo hacía lo que quería y hasta los líderes religiosos estaban ciegos al pecado.
En contraste, un joven Samuel —apenas un aprendiz en el templo— servía fielmente en lo pequeño. Esa fidelidad lo preparó para escuchar y responder al llamado de Dios.
- El Llamado del Señor
- Dios llama primero a la salvación: abrir los ojos espirituales, dar vida a los muertos en pecado, atraer hacia Él (Juan 6:44).
- Samuel aún no conocía al Señor, pero estaba dispuesto a escuchar (“Habla, Señor, que tu siervo escucha”).
- Dios también llama a ministerios, decisiones importantes y obediencia en áreas prácticas de la vida.
- La Comisión del Señor
- Samuel recibió un mensaje difícil: anunciar juicio a Elí por su pecado.
- Nosotros hemos recibido la Gran Comisión (Mateo 28:19) de compartir el evangelio y también el llamado a restaurar a los creyentes que se apartan (Gálatas 6:1).
- Ser fieles al mensaje de Dios, aunque incomode o cueste.
- El Respaldo del Señor
- Dios respaldó a Samuel: no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras y todo Israel reconoció que era profeta fiel.
- Cuando obedecemos al llamado y a la comisión de Dios, Él respalda nuestras palabras y nuestra misión.
En resumen: Dios sigue llamando hoy. Nos llama a salvación, a obediencia, a compartir Su Palabra, y a vivir como enviados. La pregunta es si estamos dispuestos a responder como Samuel: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.
Preguntas para Discusión
- ¿Qué voces compiten hoy por tu atención y pueden distraerte del llamado de Dios?
- Samuel sirvió fielmente en lo pequeño antes de recibir un llamado mayor. ¿Qué cosas pequeñas te está pidiendo Dios que seas fiel ahora?
- ¿Has experimentado un momento en el que Dios te llamó claramente a hacer algo? ¿Cómo respondiste?
Peticiones de Oración
- Que aprendamos a reconocer y obedecer la voz de Dios.
- Fidelidad en lo pequeño para estar listos cuando Dios nos confíe más.
- Valentía para compartir el evangelio y hablar verdad en amor.
- Respaldo de Dios en nuestra vida diaria, ministerio y testimonio.
- Por los que aún no conocen a Cristo, para que respondan a Su llamado de salvación.