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Description

gritaron los mineros otra vez la invasión
en el asentamiento de Gran Cañon
las hordas a caballo que el sheriff mandó llegaron
con el aviso de que esas tierras entreguen
superaban en pistolas
pero apareció el preacher man

aquellos invasores osaban con intimidar
no había mucho que hacer pero en el pueblo había un bar
si venían a comprar los mineros desde afuera
con suerte si volvían ilesos a su aldea
te patoteaban de a seis
pero acudió el preacher man

los hombres de Gran Cañón seguían trabajando
lo que podían hacer era continuar, cavando
le dieron bienvenida viendo su funda de neopren
se vino a caballo, de dónde sabrá quién
llegó solo y lo escucharon, y dijeron:
"he's the preacher man"

generaciones varias habían olido esos prados
de adultos trabajaban la piedra y el arado
habían despertado la codicia del teniente
que en nombre del progreso quiso
hacer otro almacén de aquel asentamiento
subestimando al preacher man

asustado el sheriff pidió un trato a los hombres de la aldea:
si le daban las tierras no habría sangre a mareas;
al predicador quisieron sobornarle
pero él volvió y les dijo: "no hay oferta que den que doblegue
a estos aldeanos, tampoco a este preacher man!"

aquel disfraz de predicador
no solo fue capaz de despistar al capataz
también fue símbolo de paz entre los desesperanzados aldeanos
sin saber si aceptar la oferta, pelear o perecer
les devolvió la fe
aquel extraño preacher man

tuvo que demostrar su experiencia en el duelo
y dejar un par de gritos en el cielo
todo se pone feo aquí fuera del edén
no sé dónde mirar, ni sé ya qué es la ley
no me gustan las armas
tampoco al preacher man