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En la iglesia hay pecados respetables y uno de ellos es, sin duda, la arrogancia y presunción con la que algunos exhiben su "sana doctrina", logros ministeriales o santidad irreprochable. Sorprende por eso, encontrar a alguien como Samuel Escobar, verdaderamente humilde. Las personas que él también más ha admirado y más le han influenciado, eran también realmente humildes, como John Stott o Juan Solé, dos de los maestros sobre los que habla en esta entrevista con José de Segovia.

El programa comienza con la limitada visión del totalitarismo que tienen muchos evangélicos estadounidenses, tan obsesionados con el comunismo. Su recuerdo del Congreso de Evangelización Mundial de Berlín en 1967 muestra cómo eso convivía con la justificación de un sistema tan injusto como el del "apartheid" en Sudáfrica. A Samuel le impresionó especialmente una exposición en Berlín de John Stott sobre el modelo de misión que da Jesús en el Evangelio de Juan. Escuchamos la voz de Stott al comienzo de ese sermón en su iglesia de Londres, años después. Escobar vivía en Madrid cuando fue a Berlín, donde recuerda la generosidad de Juan Solé. Cuando entra en el comité de preparación del programa del congreso de Lausana, estaba en Canadá. Nos habla de sus años allí, la nieve, su frustrante relación con los coches, el dominio del inglés y el estilo de los "ejecutivos evangélicos".

La música de la cabecera es el "Tango Pour Claude" del acordeonista francés Richard Galliano, colaborador de Piazzolla. Las canciones son en la voz de la sudafricana Miriam Makeba en su conocido tema de oposición al "apartheid" (To Those We Love / Nongqongqo) y la cantautora argentina María Elena Walsh (Los ejecutivos). La música instrumental de fondo es: una composición instrumental de la víctima del golpe de Estados en Chile de 1973, Víctor Jara (La Partida), esta vez en la versión del grupo Inti Illimani; himnos en versión sinfónica de la orquesta Eden (I´d Rather Have Jesus) y de piano con cello (Above All); la versión orquestal del tema de Clint Eastwood para su película "Gran Tornino" en versión sinfónica de su hijo Kyle; un tema clásico navideño sobre la nieve (Let It Snow), estilo jazz; y una composición instrumental del cantautor canadiense Bruce Cockburn, convertido al cristianismo en los años 60 (Mistress of Storms).