Cuando admiramos mucho a alguien, le adoramos. Y el ser humano desde su Caída en el Edén (Génesis 3), no ha parado de hacer dioses de simples criaturas (Romanos 1:25). Lo hacemos en la política, el espectáculo, la religión y con las personas que más queremos. Así Pablo y Bernabé son tratados como dioses en Listra (Hechos 14:11-13), cuando lo que anuncian es que se vuelvan de sus "vanidades al Dios vivo" (v. 15).
El grupo vasco Shinova se pregunta : "¿Quién nos va a salvar? / Si todos nuestros ídolos cayeron ya / Y no hay espejo al que mirar" (Ïdolos 2021). La nieta del pastor metodista de Puebla (Mexico) que fue a predicar en Brooklyn (Nueva York), Joan Báez, quiere creer que hay un Dios, pero sabe que "no soy yo" (God Is God 2008). "Necesitas que sea grande / lo suficientemente grande / para darte amor / para llenarte", dice la londinense Florence Welch con su Machine en 2018.
La novela de Robert Penn Welch (1905-1989), "Todos los hombres del rey" se ha llevado dos veces al cine, la primera con el nombre en España de "El político" (1949) y la segunda con el título original del libro en 2006. Nos presenta a un hombre de origen humilde que se enfrenta a la corrupción. Su idealismo le hace conseguir tal popularidad que llega al poder, donde vemos su corrupción, como tantos otros. Lo encarna Sean Penn, observado por el periodista que interpreta Jude Law. Escuchamos las primeras escenas de la versión doblada de la película al castellano, que comenta José de Segovia con el fondo instrumental de la banda sonora original de James Horner.
La canción del cantautor uruguayo Luis Alfredo Díaz de origen pentecostal y ahora católico, "No adoréis a nadie más que a Ël" suena en la escena de la primera comunión de la película más premiada en los Goya de 2026, "Los domingos". Sus palabras nos recuerdan que no hay otro más digno de adorar que Dios en Cristo Jesús.