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Aquella persona que sigue la voz de Dios, en realidad ha entrado en el camino de la felicidad. Esto se debe a que, la senda que Dios nos señala siempre es la senda de la bendición, la paz y el gozo.

Por esta razón, el salmista declaró en el Salmo 16:11: “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”. Podemos tener la certeza de que si seguimos al Dios bueno, obedeciendo su voz, las oscuras nubes de la depresión y el sinsentido se disiparán de nuestra vida.

De modo que, aquel que quiera vencer sobre la amargura, la desesperación y el afán, y desee alcanzar el gozo y la paz del Cielo, debe entrar en el camino de Dios. El día de hoy, el Señor nos indica en Su Palabra cómo podemos recibir esta asombrosa bendición.