Dios pone frente a nosotros la vida o la muerte, la bendición o la maldición y nos invita a tomar una decisión.
Quiero preguntarle ¿qué clase de vida va a llevar usted a partir de hoy?
De la misma forma como en el huerto del Edén se encontraban tanto el árbol de la vida como el árbol del conocimiento del bien y del mal, así también en nuestra vida, frente a nosotros hay un camino que guía a la felicidad y otro que encamina a la destrucción.
La elección que hagamos definirá nuestra vida y alcanzará nuestro destino.