Listen

Description

Cada vez que bendecimos a Dios con un corazón lleno de asombro y humildad, y cada vez que hacemos espacio en nuestra mente para pensar en los beneficios de Dios, el mismo Señor nos llena con su gracia.

En otras palabras, cuando bendecimos al Señor, comprendemos la gracia de Cristo, y recibimos la gracia de la sanidad, el favor, la abundancia y la bendición del Cielo, cada vez.

Amados, bendigamos a Dios. Levantemos nuestra voz en la mañana, en la tarde y en la noche, para bendecir a Dios. Rompa el silencio y declare sus bendiciones y alabanzas a Dios.