Quienes tratan de cambiar su vida sin cambiar primero sus pensamientos, se asemejan a aquellos quienes purificar el agua con métodos superficiales externos.
Lo que tenemos que hacer es ir río arriba, cambiar primero nuestra mente y nuestra manera de pensar, removiendo los patrones de pensamiento errados del viejo hombre.
Entonces, nuestra vida será cambiada y transformada.