La clave para mover el mundo es confesar y hablar por fe. Confesar la Palabra de Dios consiste en decir: “Es posible en Cristo. Con la ayuda de Dios, sí puedo”. Lo cierto es que la confesión positiva transforma el destino.
No solo debemos evitar hablar con un lenguaje corrupto, sino que debemos esforzarnos por confesar positivamente nuestra fe.
Las palabras que una persona dice con su boca, tienen una íntima relación con el tipo de vida que va a vivir dicha persona.