Si tan solo nos diéramos cuenta del asombroso poder e influencia que ejercen los pensamientos en nuestra vida personal, entonces pondríamos más cuidado en las cosas que pensamos y en lo que permitimos que se anide en nuestra mente y en nuestro corazón.
El reformador Martín Lutero dijo: “No puedes evitar que el ave vuele sobre tu cabeza, pero puedes impedir que haga su nido en ti”. Esto indica que, en ocasiones, el primer pensamiento que tenemos frente a un problema suele ser negativo y pesimista.
Sin embargo, está en nosotros el poder de decisión para rechazarlo o aceptarlo. Cada uno de nosotros, como hijos de Dios, debemos usar la sabiduría a diario para discernir cuales son los pensamientos que provienen de Dios y cuales no. Ha comenzado el tiempo de cuidar nuestra mente.