Dentro de los hijos de Dios, reside el amor del Padre celestial. Es decir, en nuestro interior residen la esperanza y el amor de Dios. Los cristianos, al ser personas renovadas, deben comprometerse a expresar amor. Este es el tipo de palabras que deben brotar de nosotros.
Si tan solo nos comprometemos a hablar con amor y misericordia, nuestro mundo será transformado. La vida de nuestro prójimo será transformada al hablarle un mensaje de amor. A partir de hoy, exprese amor y transforme su hogar con la ayuda de Dios en un lugar de bendición y refugio.