Nunca se nos tiene que olvidar que Dios está dispuesto a ayudarnos en los asuntos de esta vida.
Pensar en un Dios distante, frío e indiferente a nuestras necesidades, es pensar en un Dios diferente al de la Biblia.
Él es un Dios bueno, compasivo y providente, que siempre está dispuesto a ayudarnos en cada paso de la vida.