Así como existen heridas en el cuerpo también existen las heridas en el alma y en el corazón. Estas últimas, aunque son invisibles a los ojos, la verdad es que ejercen una gran influencia en la vida de una persona.
Cuando una persona se encuentra herida emocionalmente a causa del rechazo, el abuso, el abandono o el fracaso, se vuelve negativa, rebelde y cae en la amargura. Las heridas emocionales ocasionan que una persona pierda su propia identidad y viva sin ningún propósito. Por eso, la enfermedad más terrible es la que está en el corazón.