Podemos decir, sin lugar a dudas, que no es el deseo de Dios que sus hijos sean destruidos por el afán o la ansiedad. Tales sentimientos y estados de ánimo son destructivos y proceden del diablo y del pecado. Son el resultado de vivir sin Dios.
Por otro lado, el Señor quiere que vivamos con paz y reposo en nuestros corazones. Esta es la razón por la que, en la Biblia, la paz es descrita como la herencia de los hijos de Dios.
Sin embargo, ¿qué es una herencia? Es el derecho de recibir los bienes y los beneficios señalados en un testamento. La Biblia, por completo, es el testamento de Dios para los que creen en Jesucristo. Ahí se nos dice con toda claridad que la paz de Dios, es un precioso regalo para nosotros sus hijos. Es decir, Dios nos ha dado como herencia perpetua su paz.