Nuestro amado Dios, no nos puso en esta tierra para que nos valgamos por nosotros mismos. El haber creído en Cristo y haberle recibido como Señor, es el inicio de una vida que rebosa de compañerismo y confianza en Dios.
De modo que los cristianos, no tenemos que depender de nosotros mismos o vivir como si estuviéramos abandonados. Más bien, debemos esperar en Dios y confiar en Su poder, pues el Señor nos ha dado promesas para la vida, para la familia, para las finanzas y para la salud.
Cuando comprendemos que Dios nos ha dado ya todas las cosas necesarias para la vida, nos volvemos conscientes del gran amor que Él nos tiene. Entonces, todas nuestras dudas y temores se disipan. El día de hoy, tengamos un encuentro con el Dios que ama y guía a Su pueblo.